Buscando la Verdad
A mi correo llego un texto que me dejo en un estado reflexivo sobre un tema que a mi siempre me ha producido muchas cavilaciones. El texto versaba sobre la Justicia en las enseñanzas de la Torá Hebrea, filosofía cuya lectura no practico, pero que fuera de toda creencia o religión, lo que me impacto fue no solo su contenido que a continuación os transcribo, sino el significado del mismo al definir el servicio a los demás como la razón de la humanidad dentro de la Unidad
El texto de la Torá sobre "La Justicia"
Lo que cada uno posee como individuo, no es sino para ayudar a sus semejante».
De acuerdo a la Torá la justicia es: «lo mío es tuyo y lo tuyo es Tuyo», tal como lo expresara Rabí Akiva, el gran Sabio del Talmud y maestro de Rabí Shimón Bar Iojái, autor del libro del Zóhar.
«Lo mío es tuyo» significa que lo que yo poseo como individuo, no es sino para ayudar a mi semejante. Como el árbol que es valorado por el fruto que da, lo mismo ocurre con el hombre: es superior cuanto más da de sí a la sociedad.
«Lo tuyo es tuyo» refuerza a «lo mío es tuyo»; ya que cuando todos colaboramos con nuestro semejante y la comunidad sin esperar recompensa, todos nos beneficiamos.
Si sólo yo me ocupo de mí, solamente una persona puede ayudarme: yo mismo. Por el contrario, cuando cada uno piensa en ayudar a todos, hay miles de personas que se ocupan de mí.
Pero, para que esto se pueda llevar a cabo debemos transformar nuestro deseo de recibir egoísta en altruismo.
El egoísmo aumenta nuestra dependencia hacia el mundo material transformándolo en un fin en sí mismo. En general, nuestro deseo es incentivado por el anhelo de poseer más. Esto produce progreso material en un determinado sector a costa del desequilibrio social, el aumento del egoísmo y por ende la disolución de los valores espirituales; siendo el parámetro «lo que tengo» y no «lo que soy».
Lo que el hombre tiene le fue otorgado por el Kadósh Barúj Hú, y por dicha razón lo importante no es lo que tenemos, dado que eso no se encuentra bajo nuestro control, sino que el libre albedrío consiste en decidir cómo lo empleamos: en forma egoísta o altruista.
El deseo de recibir no se puede anular, es la esencia del hombre, la energía básica que nos mueve, ya que él es el recipiente del placer.
De acuerdo a la Torá debemos educar nuestro deseo y darle la forma correcta: altruismo.
De ese modo aprendemos a disfrutar haciendo el bien y tomamos conciencia de las necesidades de nuestro semejante; por ende nuestra percepción comienza a expandirse a todos los ámbitos de la realidad.
Sólo entonces el plano material deja de ser el objetivo final, transformándose, ahora sí, en un medio para el verdadero logro: la plenitud del hombre.”
Ojala estas lineas sean de beneficio para muchos, y sirvan para reflexionar sobre el camino correcto, independiente mente de credo etnia o religión.
Amelia Lamaignere
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