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Muerte y Renacimiento
ven. Ribur Rimpoche
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MUERTE Y RENACIMIENTO, 2 de 3 (6,48) 

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Venerable Ribur Rimpoché

El venerable Ribur Rimpoché nació en 1923 en el Tibet Oriental. Cuando tenía cinco años fue reconocido por el decimotercer Dalái Lama como la sexta reencarnación de Ribur Rimpoché, de Sera Me.

Ingresó en la universidad monástica de Sera, en Lhasa, y alcanzó el grado de gueshe, a la edad de veinticuatro años. Se dedicó a la meditación y a la enseñanza del Dharma hasta 1959, momento a partir del cual empezó a sufrir la intensa opresión china durante veintiún años.

En 1980 recibió permiso para realizar diversas actividades religiosas, y ayudó a construir una nueva estupa para Pabonka Rimpoché en Sera. Rimpoché ha dado enseñanzas en numerosos lugares de los Estados Unidos, Asia y Europa.

Por lo general sé que los occidentales no quieren oír hablar de la impermanencia y la muerte. ¿Por qué? Se sienten infelices, les causa aflicción y prefieren no oir hablar del tema, mejor no pensar en ello “Tendré que morir algún día en el futuro, pero no eso no quiere decir que ahora tenga que pensar en ello, porque me pongo muy triste”.

Pensar así es una gran equivocación porque es justo al contrario. Si no queremos morir tristes y completamente paralizados de miedo, incapaces de hacer nada en ese momento, es ahora mientras aún estamos vivos cuando tenemos que reflexionar sobre este asunto.

Si ahora podemos pensar en la muerte de una manera correcta y hacer los preparativos adecuados, nos sentiremos como un buen hijo que regresa a casa, experimentaremos una gran felicidad en ese momento. Aunque podamos recordar la práctica del dharma, si no recordamos la muerte y la impermanencia no podremos practicar, sólo pensaremos así: “Tengo que practicar el dharma pero puedo hacerlo mañana, antes tengo que hacer esto otro” o “ tal vez pasado mañana o el año que viene, etc.”

Como dice Lama Tsongkapa, esta forma de pensar “ya lo haré más adelante” hace que la vida transcurra sin que hayamos logrado nada. Así, aunque seamos capaces de recordar la práctica de dharma, no podremos llevarla a cabo. Por tanto, si no recordamos la impermanencia y la muerte no podremos abandonar las fantasías relativas a esta vida, lo que significa que la práctica que realicemos no será un dharma puro, no será práctica de dharma, y nuestra mente se verá atrapada en los ocho dharmas mundanos.

En resumen, no importa qué métodos externos o internos aplique, ni dónde vaya o lo que haga, nada de esto me impedirá morir. Por tanto, seguro que un día moriré, eso es definitivo, no voy a quedarme aquí. Pensad que una de las causas especiales y extraordinarias que traen como resultado un precioso renacimiento humano es la práctica perfecta de la moralidad.

Analizad vuestro continuo mental según aconsejan los lamas kadampas:

“Si quieres saber quien fuiste antes,

contempla como es tu vida en este momento”

“Y si quieres saber dónde estarás o lo que serás en el futuro,

contempla como está tu mente en este momento”

Esto es muy cierto, la condición extraordinaria para conseguir un precioso renacimiento humano es la práctica de la moralidad. Si esas causas extraordinarias como la moralidad, no se han plantado en el continuo mental, es imposible que se alcancen los resultados deseados.

Las ventajas de meditar en la muerte:

Practicarás el Dharma perfectamente

Destruirás todo engaño y acción negativa

Empezarás a practicar el Dharma con seriedad

Te sentirás inspirado para practicar el bien

Te ayudará a completar tu practica

Vivirás feliz y no sentirás remordimiento a la hora de morir.

 

Venerable Karin Valham

Nacida en Suecia, la venerable Karin Valham conoció el Dharma en 1974, en el monasterio de Kopán, donde se ordenó. Durante más de 20 años sus enseñanzas sobre budismo en Kopán han inspirado a miles de occidentales.

Saber que mi vida, mi entorno, mi experiencia de este mundo pueden cesar, detenerse en cualquier momento y que yo tengo que seguir sola y dejar atrás todo esto, ser consciente de esto a diario me proporciona cierta sensación de espacio, las cosas no me parecen ya tan reales, tan permanentes, tan fijas ni seguras. Lo único que nos llevamos con nosotros es la mente. ¿Queremos que nuestra mente siga llena de impurezas, de apego y de miedo? ¿Eso es lo que queremos llevar con nosotros? Tenemos que hacernos estas preguntas:

“¿Quiero llevar conmigo, el enfado, la envidia, el resentimiento, el orgullo, el apego que hace que surja tanto apego y preocupación? Esas no son cosas que queremos llevarnos en el momento de la muerte, más bien todos desearíamos tener una muerte feliz, ¿cierto?. Queremos tener una muerte feliz y apacible, por tanto ¿qué estado mental es ese? Pues el el desapego, la compasión, la bondad, la sabiduría.

Si meditamos a diario sobre nuestra propia naturaleza impermanente, que la muerte puede suceder en cualquier momento, eso genera automáticamente un estado de desapego parecido a como cuando viajamos, yendo de una habitación de hotel a otra.

  

ESTUDIANTES

¿Qué significa LA MUERTE Y EL RENACIMIENTO para ti?

Venerable Nawang Lekshe Pende

Creo que una parte importante de mi motivación proviene de cuando trabajaba de conductor de ambulancias, porque veía morir a mucha gente, y entonces me di cuenta que las personas pueden morir. Veía muchísimo sufrimiento, no había nadie que tuviera una muerte serena, eso sólo sale en los libros, pero en el mundo real la gente no se muere así. Mueren dando gritos, aterrorizados. Es algo terrible. Una pesadilla.

En particular, recuerdo un caso en el que un chico joven, de mi edad, había sido apuñalado. Ahí estaba, tendido en su propia sangre, gritando mientras agonizaba. Me acordé de cuando trabajaba en una granja y una vez fui al matadero y vi a los cerdos morir. Pensé “Está muriendo como esos cerdos, no hay diferencia”. Pero una parte de mi sabía que no era preciso morir así. Eso no es necesario, es un error.

En fin, mis prácticas y mi vida de monje son una preparación para mi muerte, no sólo para tener una buena muerte yo mismo, sino también para llegar a un nivel de práctica en el que pueda ayudar a morir a otras personas.

“Ese cadáver del que hablan es precisamente el cuerpo que llevas, meditador”

Jetsun Milarepa

 

Ecie Hurthouse.

Bueno, siempre te están diciendo que puedes morir en cualquier momento, y como enfermera he cuidado de personas de mi edad, de mi misma edad que se estaban muriendo de cáncer en unas condiciones terribles, con terribles sufrimientos. Su cuerpo había cambiado tanto que ya no lo reconocían. Entonces, cuando los miraba, pensaba: “Dios mío, esa podría ser yo” “Verdaderamente esa podría ser yo” Ahora creo que lo importante es que cada momento es una oportunidad si se sigue vivo. Creo que eso es lo fundamental, que cada momento es tan precioso. Además, no sabemos cuánto tiempo nos queda, así que tratemos de aprovechar al máximo cada instante y así la vida será mucho más agradable y mucho más significativa.

Otra cuestión es que las personas que se están muriendo empiezan a cuestionarse si su vida ha sido significativa. Por eso lo importante es pensar en ello ahora, mientras tenemos tiempo de remediarlo, en vez de esperar hasta que solo nos quede un par de semanas, y ya no quede tiempo para hacer todo lo que queríamos.