A MENUDO NUESTRA VIDA DIARIA SE ENCUENTRA LLENA DE DIFICULTADES
Hay cosas que no se enseñan en la escuela, así, aún teniendo un nivel educativo muy alto, a menudo nos hallamos en serias dificultades en nuestra vida diaria. El hecho es que el conocimiento que adquirimos desde la guardería hasta la universidad, no nos ayuda a vivir en paz con nosotros y con los demás; no nos evita explosiones emocionales, ni nos libera de la duda y del miedo.
En los momentos de sufrimiento físico o mental, nuestra educación escolar confirma sus propios límites: Todos los conceptos abstractos que hemos aprendido resultan completamente irrelevantes, y hemos de afrontar en soledad, nuestro enfado, celos, sentimientos desagradables y dolor.
Está fuera de toda duda que la educación escolar tiene un valor social fundamental. Sin embargo, es más importante una educación, que podríamos denominar, como "no formal," que enfocada hacia la formación profunda de las personas, enseñara: cómo relacionarse con los instintos y sentimientos, cómo tratar a nuestra propia mente de forma positiva, haciéndola clara, fuerte y feliz en todo momento, y así desarrollar al máximo los potenciales psicológicos y creativos de cada individuo.
La educación no formal es un proceso permanente: comienza en el vientre materno y día tras día nos ayuda a reconocer el envejecimiento o la enfermedad. Incluso en el momento de la muerte, nos ayuda a morir en paz, sin abandonar nunca nuestro continuo mental. Es una forma de educación penetrante y muy sutil que libera la calidez amorosa.
No es nada complicado, en esencia, aprendemos a cultivar la paz interior, a vivir en armonía con la naturaleza de las cosas. Sus consejos son útiles en nuestras relaciones interpersonales y laborales, ayudándonos a vivir con serenidad y atención consciente, incluso lo más doloroso. Se refleja en nuestra forma de mirar, movernos, hablar y por supuesto de pensar. Aprender a pensar de forma positiva, y crear espacio en nuestra mente, es a la vez posible y necesario.
Todas las grandes religiones han guardado como tesoros, lo que pueden considerarse los fundamentos principales de la educación no formal. Los santos de todas las tradiciones de la humanidad han enseñado métodos de meditación para interactuar con nuestro propio subconsciente y con el medio que nos rodea de una forma pura, en el nombre de la cultura de la no violencia y de la paz universal. Por tanto la contribución de las tradiciones espirituales puede ser determinante para cambiar la tendencia violenta que hoy inquieta a todo el mundo. Dan un mensaje verdaderamente universal y ofrecen soluciones nuevas para la vida, incluso para los no creyentes.
En el amanecer del tercer milenio, el desafío es integrar la educación no formal en el sistema escolar existente y liberarlo del miedo como forma de aprendizaje.
En todo este nuevo proceso, los sistemas de comunicación de masas actuales y las instituciones internacionales, ejercen una función determinante. Si cada uno aprende a vivir en perfecto equilibrio interior, la sociedad podrá experimentar paz.
T.Y.S. Lama Gangchen
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